LA RAZON Los pequeños crecen
| |
Antecedentes inmediatos: las melifluas «Polar Express» (2004), «Beowulf» (2007) (ambas realizadas por Robert Zemeckis, un temprano defensor de la penúltima revolución vivida por Hollywood que dirige ya su nuevo trabajo amparado en el mismo sistema, quizá a la tercera vaya la vencida...), «Viaje al centro de la tierra» (Eric Brevig, 2008)... Posiblemente tenga razón Jeffrey Katzenberg cuando asegura en la página de la izquierda que el 3D es el futuro de la industria si la piratería no da con el truco antes, aunque los títulos nacidos hasta hoy al calor de dichas maniobras digitales avanzadísimas (porque esta, se presume, primera gran edad de oro del 3D no admite comparaciones posibles con las vetustas y entrañables gafas en ¿celofán? verde y colorado; ahora, sofisticadas y sin plásticos de color, da la impresión de que a los espectadores sólo le falten los esquíes) no valen gran cosa desde el punto de vista narrativo o puramente artístico, a excepción de algún que otro vistoso sablazo de «Beowulf» que parecía poder ensartarte como a una aceituna.
Por desgracia, «Monstruos contra alienígenas», o la primera incursión a lo grande de DreamWorks en el invento del futuro, tampoco pasará a la historia por mucho que las más novedosas tecnologías digitales la hayan conseguido dotar de una potente pureza visual. Un filme que, en cierta medida, paraliza el miedo al riesgo y condiciona un guión previsible que pierde en ocasiones pie y hasta el ritmo. La historia es simple: mientras Susan Murphy remata los preparativos de su inminente boda con un cretino engolado, a la joven le cae un meteorito encima que le provoca un efecto asombroso: crecer hasta los 15 metros de altura. Encerrada en una zona secreta por el gobierno, la chica descubre a otros encantadores monstruos que mantienen, también, a recaudo de miradas inoportunas. La aparición de un robot gigante que arrasa el país provoca que dejen libre al grupo para combatirlo con los superpoderes que cada uno de los estrafalarios personajes posee. Homenaje confeso a los filmes de «sci-fi» rodados en los años 50 (de EE UU y Japón), el obvio mensaje sobre la aceptación de la diferencia le hace un flaco favor a una cinta que aprueba en la forma pero cojea por el contenido especialmente recomendada para el público menor de edad. Parece que Pixar tiene, otra vez, la última palabra con «Up!», cuyo estreno despejará la equis en agosto: ¿le ganará la partida a DreamWorks también en el terreno de la 3D? Muchos ya sospechan la respuesta…
LO MEJOR: sus guiños cinéfilos, presentes también en el delicioso diseño de sus protagonistas
LO PEOR: un guión que no ha querido arriesgar demasiado y que en ocasiones carece de ritmo
| Comentarios (0) | ||