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<title>LasEstrellas.com >> Críticas de Cine, Opiniones de Cine cine, Análisis de Cine... Todo Cine</title>
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<title>Impulso en dirección contraria, Impulso a la basura por Carlos Infante</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=931&amp;seccion=1</link>
<description>No hace muchos meses aparecieron una serie de clásicos cinematográficos del catálogo Fox y Warner (Turner incluidos) bajo el sello IMPULSO que han destacado por su ínfima calidad en lo que se refiere a imagen se refiere y suprimiendo los ‘extras’ de la edición americana. Todo añadido se limita a una serie de capturas que no fotografías. Una auténtica basura que resulta insultante para el aficionado español. </description>
<pubDate>Tue, 05 Jan 2010 23:59:00 +0100</pubDate>
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<title>Año Nuevo, Vida Nueva por Carlos Infante</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=930&amp;seccion=1</link>
<description>Señoras y Señores, por segunda vez en unos meses, me alegro… Buenos Días. Pasada la convalecencia necesaria tras una operación quirúrgica y, superados algunos problemas de salud, aquí estoy de nuevo con todos ustedes con el fin de ofrecerles opiniones, puntos de vista, análisis e, incluso, informaciones. Trataré de hacerlo cinco días por semana, aunque no prometo nada al menos por ahora. </description>
<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 23:59:00 +0100</pubDate>
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<title>Papá piernas largas</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=932&amp;seccion=20</link>
<description>Es sin duda una temeridad, por no decir un suicidio artístico, viajar del planeta Ealing a la galaxia Tornatore, pasando además por la constelación Mary Poppins. Ese es el itinerario que ha dibujado Kirk Jones en los tres largometrajes hasta la fecha. Empezó con buen pie, evocando la clásica comedia inglesa de los Mackendrick, Cornelius y compañía en la tierna y mordaz Despertando a Ned. Dirigió años después La niñera mágica, vehículo para una Emma Thompson disfrazada de bruja, y ahora cambia de nuevo de tercio brindándonos Todos están bien, que es el remake de Están todos bien, drama sentimental de Giuseppe Tornatore.
De Niro, provisto de sus habituales tics pero con un toque de genuina emotividad, toma el relevo del memorable Mastroianni. Es un viudo reciente que invita a sus cuatro hijos a una comida en su casa que prepara con sumo mimo. Pero como sea que, con excusas más bien peregrinas, ninguno acude a la cita, decide ir a visitarlos por sorpresa allí donde viven (Nueva York, Chicago, Las Vegas…: todo un Papá Piernas Largas). 
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<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 08:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Nada es lo que parece</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=929&amp;seccion=21</link>
<description>Aunque en ocasiones peque de cierta cursilería sentimentaloide, que el director Giusseppe Tornatore cuenta casi siempre con el favor del público no deja de ser tampoco una verdad grande como un castillo francés: «Cinema paradiso» (menudas adhesiones obtuvo en 1988), «El hombre de las estrellas» (1995)... y «Todos están bien» (1990), de la que ahora presenta Hollywood, poblada de guionistas sin ideas, unos no muertos colapsados de la creación, su consabido «remake». Protagonizada por el fieramente humano Marcello Mastroianni, aquel lacrimógeno filme narraba el solitario día a día de un viudo que decide emprender un largo viaje para visitar a unos hijos descastados y dispersos por medio país. Como Paco Martínez Soria pero sin la cabra y la boina, para entendernos, aunque la cinta encierre, sin embargo, una  lección moral de corte bastante análogo. </description>
<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 09:30:00 +0100</pubDate>
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<title>Duelo vacío</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=928&amp;seccion=21</link>
<description>Recordemos el plano largo y estático de la cena de «4 meses, 3 semanas, 2 días», en el que Annamaria Marinca está encarcelada en los límites del encuadre (y de su familia) después de haber sido violada. La incomodísima duración de ese plano se traslada, en «El mejor», al de apertura, que encierra a un padre, una madre y un hijo en el asiento trasero de un coche funerario tras haber enterrado al primogénito. La duración del plano anuncia el modo en que cada uno afrontará el duelo. 
Una pena que lo mejor de esta ópera prima se termine en la secuencia de créditos. Lo demás es carne de telefilme: ni las voluntariosas interpretaciones de un reparto musculoso ni un desarrollo al que le falta nervio y melancolía hacen que la película investigue en el duelo como lo hacían, por ejemplo, «En la habitación» o «La habitación del hijo». Se trata de ver qué ocurre cuando la luz (Carey Mulligan, la embarazada novia del fallecido) irrumpe en un espacio en sombras, y ver cómo ilumina los traumas que conviven en él. El problema es que sabemos cuál es la trayectoria de esa luz: la trama recorre un predecible camino de rosas y espinas, sucumbiendo a los clichés de las tv-movies sobre dolor y redención familiar.
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<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 09:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Dígaselo con flores</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=927&amp;seccion=21</link>
<description>Debe de ser muy doloroso que una actriz decida, con 40 años raspados, comenzar a inyectarse líquidos de curiosa y variada naturaleza para aparentar, con suerte, dos menos. Y termine con rostro de joven momificada. Jennifer Aniston, una mujer que parece la vecina del tercero aunque estuvo casada con Brad, eligió hace ya unas cuantas primaveras cortar de raíz y colocarse con pelotazos de cirugía para que, por ejemplo, ahora el novato Brandon Camps le ofrezca este papelito en «Love happens», que Aniston protagoniza con el semblante un poco estirado junto al atractivo Aaron Eckhart. Tanto esfuerzo para esto: un drama romántico sobre las cuitas de Burke Ryan, famoso escritor especializado en  libros de autoayuda que enseña con maneras de telepredicador de qué modo enfrentarse al dolor y el desamparo frente a la pérdida de un ser querido aunque él sea incapaz de seguir sus propios consejos. Menos mal que aparece en el medio Eloise, la florista que escribe notas absurdas que esconde detrás de los cuadros y que le sirve de agarradera para salir del túnel. Tan inocua, tan blanda y probable como su título, en fin, ojalá encuentre pronto Aniston un trabajo por el que el botox, al cabo, valga realmente la pena.</description>
<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 08:30:00 +0100</pubDate>
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<title>“País de chonis” por Gloria Lomana</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=926&amp;seccion=5</link>
<description>Cuando pronunció la galáctica frase «Andreita, coño, cómete el pollo», aún estaba lejos de convertirse en la choni número uno de España, un título que le ha dado más alegrías que a una miss lo suyo y le ha aupado a la peana de la reina del pollo frito, sin tener que hacer una banda de punk-rock como tuvo que hacer Ramoncín para alcanzar el mismo título. El de Vallecas, para certificar su liderato, se escribió el «Diccionario de términos chelis», pero ella, más lagarta, ha decidido que lo suyo es mover el tacón, lo mismo por los platós, los juzgados, que los quirófanos, en busca de un papel en una película de Almodóvar del que, por si cuela, ya se ha declarado devota. «De San Blas al cielo» podría titularse la peli, en la que la Esteban interpretaría a cualquier novia de Paquirrín, o a una Paris Hilton de andar por casa, con la que coincide en frases tan lapidarias como ésta: «No sé muy bien lo que soy... Soy una actriz, una marca, una mujer de negocios; soy todo tipo de cosas». </description>
<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 08:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Una pantalla al mundo nuevo</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=925&amp;seccion=28</link>
<description>Cuando se pensaba que James Cameron no podía apostar a hacer algo más grande que Titanic -o que había perdido la razón en el intento-, doce años después de aquel éxito aparece Avatar, una película que deja, al menos en tamaño, a aquel clásico como un filme pequeño ... y hasta es probable que lo supere también en taquilla.
Cameron tenía todo servido para el gran fracaso: el tiempo transcurrido hacía pensar que se había enredado en una lucha tecnológica imposible y los adelantos vistos con las criaturas azules que pueblan el filme (los Na'vi, habitantes del planeta Pandora) eran risibles. Pero no hay más que calzarse los anteojos 3D, sentarse frente a la pantalla y las dudas desaparecen: Cameron está de vuelta. Y su regreso es más que bienvenido.
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<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 16:00:00 +0100</pubDate>
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<title>La última gran aventura de Cameron</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=924&amp;seccion=28</link>
<description>La promoción de Avatar insiste y promete que éste es el film que cambiará para siempre el modo en que vemos y disfrutamos del cine. Una enorme expectativa que la película, mal que le pese a su director, James Cameron, no cumple. 
Avatar es muchas cosas, muchas buenas y hasta muy buenas también, pero ciertamente no revolucionará el cine. Al menos no más de lo que lo hicieron en su momento El abismo, Terminator y hasta Titanic, por citar algunas de las mejores y más exitosas películas del director. Todos films que, como éste, pretenden impartir una lección sobre el uso irresponsable de la tecnología y las terribles consecuencias que podría enfrentar la humanidad -y la ecología- si se entusiasma con lo que es capaz de hacer y deja de pensar en si debería hacerlo. Y todo utilizando los más nuevos e impresionantes efectos especiales que las computadoras supieran conseguir. El de Cameron siempre fue y sigue siendo un cine de mensajes contradictorios y algo superficiales, y sin embargo extremadamente entretenido. Avatar no es la excepción, sino parte de esa regla, de ese estilo, que incluye, sobre todo, imágenes impresionantes, sorprendentes y, algunas veces, como es el caso, bellas en extremo. 
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<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 15:40:00 +0100</pubDate>
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<title>Mentiras arriesgadas</title>
<link>http://www.lasestrellas.com/index.php?id=923&amp;seccion=28</link>
<description>Al abandonar la sala, los espectadores salen noqueados y, en vez de comentar si la película les ha gustado o si la consideran buena o mala, prefieren limitarse a decir que lo que han visto es una película muy bien hecha. La reacción es sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta que, tradicionalmente, los motivos que acercaban el público a las salas no era el disfrute de un alarde tecnológico, sino el reconocimiento de un buen guión, de una buena interpretación o el resultado de una buena diversión. Avatar no funciona comercialmente según la lógica del cine clásico, sino con la de los blockbusters que han convertido la técnica en una gran atracción y las inversiones millonarias en un reclamo publicitario. No obstante, Avatar ha decidido ir más lejos y ha convertido su exhibicionismo tecnológico en la promesa de una nueva forma de ver cine. Su reclamo publicitario no se ha limitado a alardear de los 300 millones de euros invertidos en su producción, sino que ha querido establecer un ambicioso horizonte de expectativas que ha hecho creer a los consumidores que en el cine habría un antes y un después de Avatar. Después del estreno de la experiencia quedarían condenadas a la obsolescencia todas las películas bidimensionales y las imágenes 3-D se impondrían como gran alternativa de futuro. Ni Jean-Luc Godard, ni David Lynch, ni Martin Scorsese, ni Huo Hsiaohsien, ni Clint Eastwood, ni el cine filipino de Lav Diaz o Raya Martin tendrá sentido si no son capaces de reciclarse al 3-D. Todo el cine envejecerá veinte años ante las nuevas imágenes de Avatar. Hay pocos ejemplos en la historia del cine en que el grado de ambición y de superchería haya alcanzado cotas similares. Es por este motivo que hemos de admitir la existencia de un gran fracaso en Avatar, básicamente porque la experiencia no cumple ninguna de sus promesas, factor que la convierte en una película escandalosamente mentirosa.</description>
<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 15:30:00 +0100</pubDate>
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