LA VANGUARDIA Carrey en su salsa
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Al parecer, tras la fracasada El número 23, Carrey ha decidido volver al terreno de la comicidad gestual, repitiendo la fórmula de Mentiroso compulsivo (ahí no podía mentir, aquí no puede decir no a nada), que deriva en una orgiástica exhibición de acrobacias faciales y corporales. El filme es divertido, pero una vez más se echa en falta que los exhibidores, con el pago de la entrada, no nos den un sonajero.
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